en esta otra sociedad-
de-
intercambio
parábamos,
antes de empezar viaje, en la calle Ruzafa,
en
trufasmartínez,
para obsequiar
a la abuelita Carmen, y a los tíos de Alicante,
y
ellos nos regalaban (nos regalan
aún)
con una
bandeja de dos pisos de cocademollitas,
de la
Panadería Seguí
hacen su
sobrenombre y gordura la harina,
el aceite
y la sal
que se pegan
al paladar
feliz,
y,
si la dices
desapellidada,
coca-
de-,
la ahijas a
una sucesión infinita de cielos que se van abriendo, bueno,
que se abrían