este perro viejo
no
(no aprende
trucos
nuevos): escribiré
aún,
en contra de
las fregonas de la Academia,
con acento,
guión,
fió,
éste,
aquél
(como fueran
pronombres),
el sólo
adverbial,
y preferiré
ciertas mayúsculas iniciales que prohíben ahora,
por amor a su
nombre
estupendo,
y porque los
apellidos de mi padre, Palazón
y Oncina,
corren la
incierta extremadura entre Alicante y Murcia,
diré
seguidas
las provincias
de aquel
Levante idiota,
fabricado,
de los mapas de
mis aulas horrorosas,
defiendo,
sobre todo,
que Plutón,
pobret,
es el planeta trasero de nuestro barrio

