dicen, con
bastante propiedad,
en algunas
especies de correcorrequetepillo,
mare,
a
la pared, a una silla, al banco de piedra, a la fuente que sirve,
al
que huye,
de
asilo
tocar
mare vale, en estos juegos,
ponerse en
sagrado,
y,
en general,
arrimarse a
faldas literales o figuradas que te aseguran
por ahora
yo, aunque
falta la mía natural, toco
mare
aún
donde puedo,
no me vayan a
coger

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