decía (¿decíamos
todos?)
orsay,
faus,
y (éste
era
error
particular
mío),
detrás del
apellido de un compañero de clase, aquel
Picornell,
córnell,
también
deporteríaaporteríamarranería,
y porterorregateador, y valen-
las-
paredes,
y con aquellas voces
bárbaras
apañábamos el lexicón de un
paraíso que cabía en el patio
de los Agustinos
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