Mi jardín
delicioso (no, mi balcón
veronés)
fue de cemento
y algo marinero,
la proa del cuarto pantalán del Puerto
de la Puebla de Farnals,
la noche feliz (¡feliz!) del 21 de
agosto de 1976.
Nos acariciaba,
desde el Club Náutico,
una canción que tú recuerdas y yo
no
(el “I love
to love”,
era,
dices,
de Tina Charles),
y yo no, distraído como estaba
por mi beso
primero
(pero todo primer beso
vale el último,
ningún otro
servirá
ya).
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