miércoles, 16 de noviembre de 2016

apandillados


llámanlo pandar, o “empandillar
        el naipe”,
        y lo juzgan
cosa
de “cosarios
y tahúres”,
esto de juntar “las cartas de un mismo palo”, en concurso
fullero,
para adelantar

        yo fui apandillándome, en ligas
        más o menos secretas,
        por si recibíamos manos más favorables para el pericón de la vida,
        con mis compañeros de colegio,
        con carlostejerinabotella,
        primero,
        más adelante con Pajuelo
        y Puchades (armamos una sociedad
        idiota
        que llamábamos de “los tres Búhos”),
        con Pajuelo (otra vez),
Pedreira,
Peñuela
y Máiquez,
para empezar,
en quintocé,
un periódico,
El Universo,
que investigó, ahí
es nada,
lascarasdebélmez,
con Ortuño, Arrando y Mompó (usábamos,
para decirnos,
un mejicanismo, y nos titulábamos
“loscuatromanitos”),
para los deberes de inglés, y de dibujo
a rótring,
para las películas de reestreno, en sesión doble, del sábado,
para los tebeos márvel,
con la gente
mejor
de COU,
para El Talego,
para los futbolines,
los marcianitos
y comecocos,
para el cine-de-arte-y-ensayo,
para las noches de estudio,
ajedreces,
risk,
póquer
y ternezas
algo mariquitas

fuimos gariteros
algo burros,
jugadores de poca ventaja,
y,
con todo eso, en esto, en esta
timba,
digo,
ganamos,
me parece,
mucho

miércoles, 9 de noviembre de 2016

estupendos trabajos caseros


el tío Ángel traía al piso de Ausias March, de sus talleres
domésticos
de la calle Molina,
un saco con arbolillos de plástico, y nosotros,
sus aficionados sobrinos,
en el comedor,
ayudábamos a coger sus frutos,
que vaciábamos en otro saco

también, en las orillas de latíamaría, desgranábamos a veces (que sirviesen
luego
como garrofón)
judías,
y la vida, y la vida

jueves, 3 de noviembre de 2016

a morro

no entiendo la mecánica de la bota, del botijo,
del porrón, artes
macho,
de español de banderita-roja-y-gualda,
de abrevarse,
me pongo perdida de vino la pechera,
y me doy a toser,
por eso bebo la vida amorrándome a las fuentes comunales,
esclarecidas con la baba ácida de los agustinos con babero a rayas,
del patio de mi colegio