llámanlo
pandar, o “empandillar
el
naipe”,
y
lo juzgan
cosa
de “cosarios
y tahúres”,
esto de juntar
“las cartas de un mismo palo”, en concurso
fullero,
para adelantar
yo
fui apandillándome, en ligas
más
o menos secretas,
por
si recibíamos manos más favorables para el pericón de la vida,
con
mis compañeros de colegio,
con
carlostejerinabotella,
primero,
más
adelante con Pajuelo
y
Puchades (armamos una sociedad
idiota
que
llamábamos de “los tres Búhos”),
con
Pajuelo (otra vez),
Pedreira,
Peñuela
y Máiquez,
para empezar,
en quintocé,
un periódico,
El Universo,
que investigó,
ahí
es nada,
lascarasdebélmez,
con Ortuño,
Arrando y Mompó (usábamos,
para decirnos,
un
mejicanismo, y nos titulábamos
“loscuatromanitos”),
para los
deberes de inglés, y de dibujo
a rótring,
para las
películas de reestreno, en sesión doble, del sábado,
para los
tebeos márvel,
con la gente
mejor
de COU,
para El Talego,
para los
futbolines,
los
marcianitos
y comecocos,
para el
cine-de-arte-y-ensayo,
para las
noches de estudio,
ajedreces,
risk,
póquer
y ternezas
algo
mariquitas
fuimos
gariteros
algo burros,
jugadores de
poca ventaja,
y,
con todo eso,
en esto, en esta
timba,
digo,
ganamos,
me parece,
mucho
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