no
me da la gana obrar conforme a derecho, como éste
lo
mande Dios, lo defina nuestra Santa
Madre
Iglesia,
lo establezca
el Príncipe,
lo ordene
la Ciudad,
o lo
introduzca la costumbre,
ni siquiera si
lo constituyeron las gentes, que suelen ser
bastante
burras,
o venga
dictado por una naturaleza
dudable: no,
sino muy
contrario a él,
a Él,
a El

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