valen, el andamio, en el corral
de Turís,
mi bruto
famoso,
la tapia
desconchada,
detrás,
el decorado de mis teatros épicos,
el cajón de fruta, fantástica
arca;
uso,
en lugar de yelmo con penacho,
flequillo,
y arreo sin coraza
ni escudo;
el paquete, que disimulan los pantalones
cortos,
sujetados por tirantes,
hace mi blanda cojonera;
no calzo espuelas, sino zapatos
de bobo
y calcetinitos blancos de punto;
no me sirve de escudera, y
maestra
de esgrimas, dama-del-lago
mágica,
sino muchacha del río Magro,
mi prima
hermana
finjo torpemente (demasiado
divertido)
un gesto fiero, pero los dientes
que enseño
son de leche,
y la espada de juguete (¡caballero
mamarracho
y feliz!)

No hay comentarios:
Publicar un comentario