lunes, 19 de enero de 2015

numismática tonta


        no eran dinero,
ni servían: valían las monedas (las dos maneras
de chavos,
        las de dos reales, tonsuradas,
        las rubias
más o menos sucias,
con las caras menguantes
        de Franco, parece, burlaban las coplas, un requeté,
        o un coronel,
        y el pajarraco en el otro lado del espejo,
        las de dos cincuenta, de cobre, grandotas y morenas,
        los duros,
        las de cien pesetas, de plata, de las estrenas)
        mis juguetes
       
        practicaba una numismática, creo yo, neurótica:
        no se me daban nada la antigüedad,
la ceca,
los metales
de la perrada:
miraba, en sus dibujos estropeados, en sus orillas
gastadas,
sus historias privadas: eran,
en fin,
aquellos menudos,
la calderilla que alimentaba el jukebox de mis fantasías,
to see if it would play my favourite tunes


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