yo fui más de los Siete Secretos
que de los
Cinco
me mareaban
algo los nombres de los chavales
de aquella pandilla,
que me parecían bárbaros, y
pronunciaba
a la española,
Peter, Janet, Jack, Barbara, Pam,
George, Colin,
ni siquiera sabía uno
muy bien,
leyéndolos,
el sexo
cabal
del personaje
todos soñábamos,
mirándonos en su ejemplo, armar
un Club
(y ¡si fuera
mixto, de chicos
y chicas,
el escándalo!),
tener aventuras
con perro,
investigar
crímenes blanditos, resolver
misterios
tontos,
que escribiese
luego
Enid Blyton
nuestras
hazañas de andar por casa,
y nos jalease
desde el título, ¡adelante!,
¡tres hurras
para!
era literatura
juvenil (¿no la publicaba
la Editorial Juventud?), por poco
de un rombo,
clasificación
que nos hacía parecer mayores,
y fue mi
primera novela, si no negra,
negruzca,
y que leía
seguido,
sin la muleta de los dibus

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