domingo, 26 de julio de 2015

por la Montañeta

       
        
        si se llegaban a Alicante mareando, por el malecón,
        traían a los pequeños “juguetes
        y turrón”

nunca
fue
así:
los papás
escondieron
esta primera posibilidad
mejor,
y nos recibían, la mañana
de la Epifanía,
cantando,
y silbando,
el segundo pareado,
que nos desastraba,
        los Reyes vinieron
        por la Montañeta
        y a Manuel (o a Eva, o a Marta, o a Carlos) le trajeron
        un montón
de puñetas

era
chufla, higa
para hacernos rabiar,
como el carbón
de azúcar
en las orillas de nuestros presentes

        ignorábamos,
        o he olvidado,
        el Malecón,
        y la Montañeta valía el Levante
fantástico, la habitación, con almacén
y botica,
        de Gaspar, Melchor y Baltasar

        las navidades últimas, que quise pasar más despacio, con Desa,
        en Alicante,
        descubrí que la Muntanyeta había sido
        verdadera,
        que embarazaba el crecimiento de la ciudad,
        que la desmontaron
       
        no: cuando se empieza
el 6 de enero
bajan
        aún
        los Reyes Magos (bajan papá
        y mamá)
        con el oro,
        el incienso
        y la mirra,
        a regalarnos




No hay comentarios:

Publicar un comentario