papá
despachaba, ayudado por mamá, primero, en el ala
oeste,
en el piso
anexo, digo, que daba
al poniente,
y,
más adelante,
arriba,
en la clínica
estaban ahí
mismo, al otro lado
del pasillo
que nos daba un
poco de miedo,
o subiendo las
escaleras,
y no estaban
mi hermana Eva
y yo distraíamos la tarde,
después del
colegio,
como podíamos,
haciendo
dibujos que presentábamos
luego
a nuestroseñor,
a ver,
riñendo,
perdiéndonos,
cada uno,
en nuestra
juguetería particular,
o en la cocina,
pisando las faldas enlutadas de
Amparo, nuestra vieja
criada,
que nos enseñaba a hacer chocolate,
o una francesa, batís la clara
aparte,
la mezcláis después con la yema,
mimáis el revuelto en la sartén,
¿veis?,
así
yo creo que algunas de las cosas
que han importado
en la fábrica de lo que somos
las fuimos aprendiendo así,
en la parte de la casa que
nuestros padres vaciaban

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