pues yo, ¿ves?,
prefiero
la llisa
no porque
viajen
en sociedad
porque son
peces
tontos,
desdentados (¡mis pececitos
mellados!),
de aguas mezcladas,
turbias,
podridas
(pero se entran en la mar para
montarse
desahogadamente,
secretos)
porque se banquetean en las
colonias de algas,
y en la basura de los fondos
fermentados
porque saltó “propria
en la barca” de Cristóbal Colón
en su primer viaje
de descubrimiento,
mientras entraba en el Puerto que
había titulado
“de la Concepción”,
y fue el primer “peçe
que pareçiese a los de Castilla”,
familiar,
en las Indias, y fue
en viernes,
el 7 de diciembre de 1942
también porque Arnaldo Pellicer,
mi tataradeudo
fantástico,
heredado
en Valencia,
ganó de su señor, el rey Jaime I,
escudo
partido,
y pinta éste en la izquierda, “el
pescado llamado
llisa”,
de azur,
puesto en un palo,
y,
en la derecha,
tres fajas de gules,
y las dos partes con fondo
de oro
sobre todo porque me acuerdo de
mi tío Ángel,
preparando pasteta,
con harina,
y alguna vez salí con él,
a coger llisas,
en una barca de albufera, en el estany
de Cullera
(sobre todo porque es pescado
despreciable,
de pobreto,
que papá comía con muchísimo
gusto)
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