domingo, 10 de mayo de 2015

alabanza de la llisa

        pues yo, ¿ves?, prefiero
        la llisa

        no porque viajen
        en sociedad

        porque son peces
tontos,
desdentados (¡mis pececitos mellados!),
de aguas mezcladas,
turbias,
podridas
(pero se entran en la mar para montarse
desahogadamente,
secretos)

porque se banquetean en las colonias de algas,
y en la basura de los fondos fermentados

porque saltó “propria
en la barca” de Cristóbal Colón en su primer viaje
de descubrimiento,
mientras entraba en el Puerto que había titulado
“de la Concepción”,
y fue el primer “peçe
que pareçiese a los de Castilla”,
familiar,
en las Indias, y fue
en viernes,
el 7 de diciembre de 1942

también porque Arnaldo Pellicer, mi tataradeudo
fantástico,
heredado
en Valencia,
ganó de su señor, el rey Jaime I,
escudo
partido,
y pinta éste en la izquierda, “el pescado llamado
llisa”,
de azur,
puesto en un palo,
y,
en la derecha,
tres fajas de gules,
y las dos partes con fondo
de oro

sobre todo porque me acuerdo de mi tío Ángel,
preparando pasteta,
con harina,
y alguna vez salí con él,
a coger llisas,
en una barca de albufera, en el estany
de Cullera

(sobre todo porque es pescado despreciable,
de pobreto,
que papá comía con muchísimo gusto)

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