martes, 24 de diciembre de 2013

orinales y demás retretes




       Yo padecí mucho,
de pequeño,
de estreñimiento,
conque acompañaron mi infancia el orinal y los supositorios
de glicerina (pero no, ¡ay!, ¡huy!, la rama
de perejil
que mi abuelita Carmen quería que me plantasen,
como banderín gay,
en el culo,
para remediarme).

Luego,
qué cosas,
pasó
la vida
y me enfadó el colon, volviéndolo delicadísimo
y nervioso,
tanto que barrunto que la terminaré vaciándome
en algún retrete.

No hay comentarios:

Publicar un comentario